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CATEDRAL DE NOTRE DAME
Primera parada de nuestra audioguia de París ("autoguia"), este emplazamiento ha estado ocupado por edificios religiosos desde la era romana. Se sabe que aquí había un templo dedicado a Júpiter, después una iglesia altomedieval del siglo VI llamada Saint-Etienne y más tarde una románica.
La estructura que podemos ver hoy en día fue construida entre 1163 y 1245 con un estilo gótico, y dedicada a la Virgen María. Ha sido reformada en varias ocasiones durante sus 8 siglos de historia, la renovación más importante fue en el siglo XIX, tras el deterioro sufrido con la Revolución Francesa.
Se reconstruyeron y restauraron sus famosas gárgolas y se modificaron diversas partes de la estructura y la aguja del cimborrio, que termina en una cruz sobre la cual hay un gallo de bronce decorado con tres reliquias. Con sus 93 metros de altura, constituye un pararrayos espiritual que protege durante las tormentas a los fieles de Notre Dame.
Una de las leyendas que encierra este edifico cuenta que una de las puertas que se construyó fue encargada a un joven, y este invocó al diablo para que le ayudase a construirla a cambio de su alma. Al día siguiente ya estaba construida y el muchacho ascendió de aprendiz a maestro, pero el diablo no le dejó de atormentar reclamando su alma. A los pocos días se encontraron al chico muerto en extrañas circunstancias.
La catedral tiene dos torres de 69 metros cada una, dentro de las cuales se puede ver el campanario y las míticas gárgolas, que sirven para evacuar el agua de los tejados cuando llueve. Otra de las leyendas de Notre Dame cuenta que cuando Juana de Arco fue quemada, las gárgolas despertaron causando el terror en todo París para vengar la muerte de la heroína. Al día siguiente decenas de cadáveres aparecieron en las calles: eran las personas que presenciaron la muerte de Juana de Arco y no la ayudaron.
En su interior destacan los coloridos rosetones y vidrieras, los arcos de bóveda, las altas columnas, y su cripta, que contiene ruinas descubiertas en 1965 durante unas excavaciones.
La Catedral de Notre Dame ha sido escenario de novelas y de grandes acontecimientos. Víctor Hugo sitúa en su famosa novela al Jorobado Quasimodo en el campanario de la catedral, Napoleón Bonaparte fue coronado en su interior y a Juana de Arco le otorgaron la beatificación.
NOTA: EN EL ÚLTIMO PUNTO DE ESTA AUDIOGUÍA SE NARRA EL INCENDIO DE LA CATEDRAL DE NOTRE DAME.
MUSEO DEL LOUVRE
Este museo se encuentra ubicado en una antigua fortificación del siglo XII que posteriormente se convertiría en residencia real. Más tarde, cuando la monarquía francesa se trasladó al Palacio de Versalles, el edificio se reutilizó como museo.
En 1793 el Museo del Louvre abrió sus puertas al público, albergando las colecciones de la monarquía francesa. Con el paso del tiempo, la exposición fue creciendo gracias a incautaciones, victorias militares y donaciones privadas, reuniendo en la actualidad alrededor de 445.000 piezas, de las que 35.000 están expuestas.
En 1989 se construyó la pirámide de cristal que se identifica con el museo, siendo hoy la puerta de acceso.
El museo que descubrimos con la audioguía (autoguía) se encuentra dividido por temáticas. Entre sus obras destacan:
La Gioconda de Leonardo da Vinci, la Libertad Guiando al Pueblo de Delacroix, las Bodas de Caná de Veronés, la Venus de Milo de la Antigua Grecia, el escriba sentado del Antiguo Egipto y la Victoria Alada de Samotracia del periodo Helenístico.
Recorrer el museo al detalle puede llevar varios días, por lo que es importante conocer de antemano la disposición de sus colecciones. Las cuatro plantas del Louvre se dividen en tres secciones (Sully, que da a la Cour Carré; Richelieu, en la Rue Rivoli, y Denon, al lado del Sena).
En la entreplanta y la planta baja destacan el Código de Hammurabi, la estatua sedente de Ramses III, la Sala de las Cariátides, la ‘Venus de Milo’ y el friso del ‘Ara Pacis’.
En la primera planta se exponen, entre muchas otras obras, ‘La Victoria de Samotracia’; ‘La Gioconda’ y ‘La Virgen de las Rocas’, de Leonardo, y ‘Las Bodas de Caná’, de Veronés. Y en la segunda planta encontramos la Galería de los Médici y pinturas destacadas de Rubens, Vermeer o Durero.
Uno de los sucesos más sorprendentes en la historia del museo fue el robo de ‘La Gioconda’, quizás su pieza más conocida, que provocó la destitución del director general de los museos franceses. En la mañana del 22 de agosto de 1911 apareció vacío el espacio entre los ‘Desposorios de Santa Catalina’ y el retrato de Alfonso de Avalos. El marco y el cristal del cuadro se hallaron tirados en una escalera de servicio. Dieciocho meses después un anticuario recibió un mensaje en Florencia de un tal Leonardi que le ofrecía una pieza muy importante. El anticuario alertó a la policía, que detuvo a Leonardi. El ladrón resultó ser un restaurador del museo que en la noche del 21 de agosto se escondió en un armario de la limpieza para poder hacerse con el cuadro.
Debajo del museo se extiende una ciudad subterránea, el Carrusel del Louvre, con tiendas, aparcamientos y restaurantes, iluminados por una pirámide de cristal invertida de 7 metros de altura.
SAINTE CHAPELLE
Esta iglesia de estilo gótico se mandó construir en 1242 por orden del rey Luis IX. El monarca había comprado las Sagradas Reliquias a los emperadores de Constantinopla, y esta nueva construcción iba a ser donde se depositarían.
Se trata de las reliquias de la Pasión de Cristo: la Corona de Espinas, un trozo de la Santa Cruz, un hierro de una lanza… hasta 10 elementos del martirio de Jesucristo que el rey adquirió. Estos objetos, convirtieron a París en la segunda capital de la cristiandad.
La peculiaridad de este edificio son las vidrieras de la capilla superior, que sobrevivieron a la Revolución Francesa gracias a que fueron cubiertas con grandes archivadores. Estas 15 vidrieras inundan la capilla de luz y color, con escenas que narran la historia de la humanidad, desde el Génesis hasta la Resurrección de Cristo.
Hoy en día, las reliquias que sobrevivieron a la Revolución se encuentran en la Catedral de Notre Dame, cuyo audioguia (autoguia) está disponible en el primer punto.
Esta capilla superior estaba destinada a los altos funcionarios y a la familia real, que tenía reservados los dos nichos que se encuentra a los lados del ábside. Cuenta también con estatuas de los apóstoles entre sus pilares y el rosetón central representa el Apocalipsis.
La capilla inferior, dedicada al personal de servicio, mide 6,6 metros de altura. Catorce columnas sujetan su bóveda y se conservan originales las lápidas del pavimento del siglo XIV.
Exteriormente destaca su afilada aguja, cuyo revestimiento de plomo pesa 230 toneladas.
LA REVOLUCIÓN FRANCESA
Este audio de la audioguia (autoguia) está dedicado a la Revolución Francesa. Fue uno de los eventos más importantes de la historia reciente marcando el final de Edad Moderna y el inicio de la Edad Contemporánea.
Se inició el 14 de julio de 1789, día en que las clases populares tomaron la Bastilla, una antigua fortaleza y prisión que representaba a la opresión del Antiguo Régimen.
Fueron varias las causas que motivaron la Revolución; la nobleza y el alto clero gozaban de privilegios y no pagaban impuestos; la constante subida de impuestos a las clases bajas debido a la crisis financiera que sufría Francia; las malas cosechas que hacían que subiera el precio de bienes de consumo básico como el pan y los cereales; y el detonante fue la aparición del movimiento ilustrado, grandes defensores e impulsores de ideas como la igualdad, la razón y la libertad.
Impulsados por estas causas, se tomó la Bastilla y un mes más tarde la Asamblea Nacional le quitó sus privilegios a la nobleza y al clero, obligándoles a pagar impuestos. En 1791 se publica la nueva constitución francesa, aplicando una igualdad de todos ante la ley.
Pero el pueblo empezó a apoyar las ideas radicales de los jacobinos, de imponer en Francia una República Revolucionaria, apartando a la monarquía.
Finalmente tomaron el Palacio de Tullerías, apresando al rey y su familia. Empezaron a rodar cabezas, los jacobinos ejecutaron a clérigos, nobles, altos burgueses y a la monarquía: en 1793 murió en la guillotina el rey Luis XVI, y después su esposa, María Antonieta.
Con la muerte de Luis XVI se dio fin a la Monarquía Constitucional, comenzando el periodo conocido como el Terror, en el cual los jacobinos, dirigidos por Robespierre, utilizaron la guillotina de forma indiscriminada.
En 1795 la burguesía retoma el poder, crea una nueva constitución, y empieza una nueva fase en la Revolución francesa llamada el Directorio, provocando aún más revueltas jacobinas.
El fin de la Revolución llego en el año 1799, cuando Napoleón Bonaparte dio un golpe de estado autoproclamándose emperador de Francia y extendiendo los ideales de igualdad, libertad y fraternidad.
CONCIERGERIE
Siguiente parada de nuestra audioguía ("autoguía"), este edificio fue residencia real de la monarquía desde el siglo X al XIV, cuando Carlos V abandona el palacio y éste se convierte en prisión del Estado.
Durante la Revolución Francesa fue la antecámara de la muerte: más de 2700 presos fueron ejecutados tras pasar por estos muros.
Una de las presas más conocidas fue María Antonieta. Se ha hecho una reconstrucción muy detallada de su celda, de la cual intentó huir. Después de aquello tuvieron que encerrarla con guardias dentro antes de decapitarla en la Plaza de la Concordia. Su celda original se convirtió en una capilla por orden de Luis XVIII.
Otros presos reconocidos fueron Antoine Lavoisier, Francisco de Miranda o Maximilien Robespierre.
La Conciergerie funcionó como cárcel hasta 1914, y hoy día se puede visitar. Durante la visita se puede ver las diferentes condiciones de los presos pobres y adinerados, y la separación entre hombres y mujeres. Mientras que unos dormían en el suelo y eran mal alimentados, los otros tenían camas y mobiliario, e incluso en algunas ocasiones sirvientes.
Cuando Carlos V trasladó la residencia real al Palacio del Louvre designó a un conserje o intendente para que velase por la justicia en el edificio. De este ‘concierge’, que transformó parte de las dependencias en prisión, proviene el nombre de Conciergerie.
La Salle des Gens d’Arms es uno de los más importantes ejemplos de arquitectura civil medieval y servía de refectorio para las más de 2.000 personas que formaban parte del personal del palacio. Su nombre significa gente de armas y de ahí proviene la palabra gendarme, policía en francés. Sus cuatro naves están separadas por 69 columnas. Una escalera de caracol al fondo lleva a las cocinas del siglo XIV en las que había cuatro grandes fogones.
La Salle des Gardes era la antesala de la Grand Chambre, donde el rey recibía a la corte y que pasó a albergar el Parlamento de París y el Tribunal Revolucionario.
La Conciergerie vivió momentos de esplendor tanto en la Edad Media como en la Revolución francesa. En su Torre del Reloj se instaló el primer reloj público de Francia.
TORRE EIFFEL
Con motivo de la Exposición Universal de 1889, se decidió levantar en el Campo de Marte una torre de hierro para conmemorar el primer centenario de la Revolución Francesa.
El Boletín oficial francés publicó un concurso para encontrar la mejor propuesta con un gran diseño. De entre 107 proyectos presentados se seleccionó el de Gustave Eiffel. El diseño de la torre estaba formado por 18.000 piezas.
Dada su dificultad de construcción participó un grupo de expertos en grandes viaductos metálicos.
La “Protesta contra la torre del Sr. Eiffel” fue alguno de los inconvenientes que surgieron durante el proyecto. Grandes artistas en el mundo de las letras y el arte como Guy de Maupassant, Alexandre Dumas o François Coppée lo veían como una inútil y monstruosa construcción de metal en medio de la ciudad que ellos tanto amaban.
Estas polémicas terminaron tras concluir la torre en tiempo récord: 2 años, 2 meses y 5 días, con 125 metros de lado y 300 metros de alto.
Durante la Exposición Universal la torre tuvo un gran éxito llegando a recibir 2 millones de visitantes, pero en los años siguientes decayó el interés de la gente, haciendo que se considerase destruirla.
Para evitar esto Gustave Eiffel buscó darle un uso científico a la torre, y así se estuvo utilizando durante un tiempo como observatorio, antena de radio y, posteriormente, como antena de televisión. De hecho, durante la Primera y Segunda Guerra Mundial se emitieron e interceptaron numerosos mensajes de ambos bandos de la contienda.
Uno de los sucesos que se recuerdan fue cuando el conocido sastre Franz Reichelt, basándose en los diseños de Leonardo da Vinci, creó un paracaídas y decidió probarlo tirándose desde la torre ante un numeroso público asistente. Desgraciadamente, Reichelt falleció en el acto.
El primer nivel de la torre llega hasta los 57 metros, el segundo alcanza los 115 metros y el tercero se eleva a 276 metros. En los dos primeros niveles hay bares y restaurantes. En el primer nivel se puede visitar un museo con la historia del edificio.
Para subir hasta la segunda plataforma o nivel se pueden utilizar las escaleras o uno de los cinco ascensores, y desde su cima, en un día despejado, se tiene una visión de 73 kilómetros. Su estructura tiene una fuerte resistencia al viento, y solo presenta una oscilación de 15 centímetros. Las partes que están más expuestas al sol sufren una mayor dilatación que las zonas umbrías. Sus cuatro patas reparten de tal manera sus 10.000 toneladas que la presión que ejerce sobre el suelo es la equivalente a la de un hombre sentado en una silla.
Más de cuarenta años después de su construcción la torre perdió el título de edificio más alto del mundo al ser destronada por el Edificio Chrysler de Nueva York con sus 319 metros de altura. En todo el mundo se han construido réplicas de la Torre Eiffel, siendo la más conocida la de Las Vegas, con 165 metros de altura.
La siguiente parada de la audioguía (autoguía) se encuentra al pie de la Tour Eiffel.
CAMPO DE MARTE
Puede ahora reccorer con la audioguia (autoguia) estos jardines situados a los pies de la Torre Eiffel. Justo al otro lado se encuentra la Escuela Militar, que se utilizaba como campo de maniobras.
En un principio el Campo de Marte estaba dedicado al cultivo de hortalizas, y fue después de la construcción de la Escuela Militar cuando se le otorgó su nombre en honor al dios romano de la guerra, Marte.
En esta gran explanada se han celebrado exposiciones universales y fiestas revolucionarias, como por ejemplo la fiesta de la Federación en la que todos los años, el 14 de julio, se celebra la toma de la Bastilla, es decir, el inicio de la Revolución Francesa.
Durante la Revolución Francesa, en el Campo de Marte una gran masa de gente se manifestó para que Francia se convirtiera en una república y se quitara la monarquía. La contienda acabó con 50 personas muertas y centenares heridas.
Las 24 hectáreas del Campo de Marte empezaron a ser utilizadas como área de recreo a finales del siglo XVIII cuando se importaron desde Inglaterra las carreras de caballos. Su hipódromo estuvo en activo hasta 1855.
Los hermanos Montgolfier, inventores del globo aerostático, lanzaron un globo no tripulado en agosto de 1783 que recorrió 20 kilómetros en 45 minutos.
Durante el periodo napoleónico fue el lugar elegido para los eventos oficiales, nombramientos y desfiles militares. Aunque su historia va ligada a la de la Torre Eiffel, el campo es anterior en 140 años.
PALACIO NACIONAL DE LOS INVÁLIDOS
El rey Luis XIV de Francia preocupado por los veteranos de guerra que se quedaban sin hogar, mandó construir en el siglo XVII este complejo para que sirviera de residencia.
Los primeros huéspedes llegaron en el año 1674, llegando a ser alrededor de 4.000 a finales de siglo.
Dentro del espacio el rey Luis XIV ordenó construir dos iglesias separadas pero similares entre ellas: la iglesia de Saint Louis des Invalides, conocida como iglesia de los soldados, y la iglesia del Domo, llamada así por su gran cúpula dorada recubierta de oro, la cual serviría para el culto del monarca y la realeza.
A partir de 1840 la iglesia del Domo se convirtió en un mausoleo al depositar los restos mortales de Napoleón Bonaparte. Su cuerpo fue trasladado desde la isla de Santa Helena, donde había muerto desterrado, hasta París. Las cenizas se colocaron en un sarcófago rodeado por una galería circular decorada con relieves y estatuas que describen las batallas en las que participó.
Aquí también descansan el hijo de Napoleón, su hermano José I de España, y varios mariscales, entre ellos Lyautey, Foch y Leclerc.
El palacio alberga un hospital donde se enviaba a los heridos más graves, así como el Museo de la Armada, el Museo de la Artillería y el Museo de Historia Contemporánea, que pueden visitar con la audioguía (autoguía).
Libéral Bruant fue el arquitecto encargado de construir Los Inválidos en dos etapas. La parte oriental se realizó en 1674 y la occidental se inició cuando ya estaba en funcionamiento el hospital.
El éxito de la institución impulsada por Luis XIV llevó a monarcas de toda Europa a copiar su modelo. Un gobernador administraba el hospital, que estaba exento de impuestos. El propio rey se encargaba del nombramiento del personal médico, que se beneficiaba de los privilegios de los que gozaban los miembros de la corte.
Los soldados se alojaban en habitaciones de 6 camas mientras que los oficiales lo hacían en estancias de una o dos camas. El rezo diario era obligatorio y el incumplimiento de las estrictas normas de convivencia podía ser castigado con penas de prisión. Los internos trabajaban en los talleres de tapicería, cerámica y caligrafía.
PANTEÓN DE PARÍS
Siguiente punto de nuestra audioguía ("autoguía"), el Panteón fue construido a finales del siglo XVIII tratando de albergar en un mismo edificio la sencillez de la arquitectura gótica con la grandiosidad de la arquitectura griega.
En un principio iba a ser una iglesia dedicada a Santa Genoveva, patrona de la ciudad, pero con la Tercera República se decidió utilizar el edificio como mausoleo, donde descansarían los restos mortales de personajes ilustres de Francia. Así, en su cripta podemos encontrar las tumbas de Voltaire, Rousseau, Víctor Hugo, Marie Curie, Louis Braille, Jean Monnet o Alejandro Dumas.
Además, en las paredes se inscribieron los nombres de los fallecidos en las revoluciones de 1830 y 1848, y el de los escritores franceses muertos durante la Primera y Segunda Guerra Mundial.
Curiosamente, el mayor literato francés del siglo XIX, Victor Hugo, era muy crítico con el templo, al que comparaba con un bizcocho.
La obra fue encargada a Soufflot, que tuvo que sortear múltiples dificultades para cimentar el edificio debido a los pozos y canteras que horadaban el subsuelo. La fachada está inspirada en el Panteón de Roma, representando la vuelta del gusto por el estilo clásico y majestuoso. La planta es de cruz griega, y en su intersección se alza la cúpula, formada por tres casquetes. Para acceder a las espectaculares vistas que se contemplan desde su linterna hay que ascender 425 escalones.
Debajo de esta cúpula el astrónomo Leon Focault demostró en 1851 la rotación de la tierra por medio de su famoso péndulo. Para demostrar experimentalmente la rotación de la Tierra, Foucault realizó una exhibición pública en el Panteón de París el 26 de marzo de 1851. Utilizó como péndulo una bala de cañón de 26 kilos. Lo dejó oscilar y comenzó a girar lentamente. Como el péndulo estaba fijo, la que estaba girando era realmente la Tierra.
Durante el asedio de París de 1870 fue utilizado como depósito de armas y municiones y sus galerías subterráneas sirvieron de refugio a los parisinos frente a los bombardeos prusianos. En la Comuna de París un año después siguió usándose como arsenal.
En las inmediaciones de este templo laico, situado en lo alto de la colina de Santa Genoveva, se encuentran la antigua Facultad de Derecho, también obra de Soufflet, y la Biblioteca de Santa Genoveva, que contiene más de 4.000 códices.
CATACUMBAS DE PARÍS
Se trata de un sistema de túneles subterráneos de 300 kilómetros que albergan más de 6 millones de restos humanos de distintas épocas.
En un principio estos túneles eran conocidos como Les Carrières de Paris, que eran unas canteras de piedra caliza que se utilizaron para construir gran parte de los monumentos que podemos ver en la actualidad en la ciudad.
Posteriormente, su uso cambió radicalmente, ya que en 1786 se decidió trasladar a los túneles los cadáveres y huesos de diferentes cementerios de la zona, ya que éstos, debido a las epidemias y enfermedades que estaban asolando París, se estaban masificando.
Se tardaron alrededor de 15 meses en trasladar los millones de huesos durante las noches, para llevar absoluta discreción.
Solo una muy pequeña parte de los túneles está abierta al público y se puede recorrer con la audioguia (autoguia).
Durante la Segunda Guerra Mundial ambos bandos utilizaron los túneles para su propio beneficio, llegando a construir un búnker en una de las áreas subterráneas.
Entre los cementerios clausurados estaban Los Inocentes, La Magdalena y Los Errancis, en los que reposaban los restos de la mayoría de los guillotinados durante la Revolución francesa y los cuerpos de algunos de sus más conocidos instigadores como Robespierre, Danton o Desmoulins.
La entrada a la parte que se puede visitar se realiza desde la Plaza de Denfert-Rochereau, cerca del cementerio de Montparnase. Los túneles se encuentran a 20 metros de profundidad y a los primeros visitantes se recomendaba bajar bien abrigados y con víveres por si se extraviaban en sus laberintos. Tras su inauguración, los parisinos eligieron las inmediaciones de su entrada para celebrar misas, ritos e incluso conciertos.
Entre sus visitantes más ilustres se encuentran Napoleón II, el emperador de Austria Francisco I y un personaje de ficción como Quasimodo en la película de Disney ‘El jorobado de Notre Dame’.
ARCO DEL TRIUNFO
Es otro de los monumentos más representativos de la ciudad, que representa las victorias del ejército francés bajo las órdenes de Napoleón. Él fue, de hecho, quien ordenó su construcción tras la batalla de Austerlitz en 1806. Se tardó 30 años en erigirlo, por lo que Napoleón, que murió en 1821, no pudo verlo terminado. Sus restos mortales, cuando fueron repatriados desde Santa Elena, pasaron por debajo del arco de camino al Palacio de los Inválidos.
En sus cuatro pilares fueron grabados los nombres de las batallas que ganó Napoleón junto con los nombres de los 558 generales franceses que le ayudaron. Algunos de los nombres se encuentran subrayados, indicando que murió en combate.
Mide 50 metros de alto, y en su base se encuentra la Tumba del Soldado Desconocido. Justo a su lado, hay una llama que nunca se apaga, que representa al millón y medio de soldados que murieron en la Primera Guerra Mundial y nunca fueron identificados.
Unas semanas después del final de la guerra, Charles Godefroy voló su avión a través del Arco para homenajear a todos los aviadores muertos en la guerra.
Tras las batallas los soldados franceses atravesaban el arco para celebrar las victorias, en contrapartida, en las dos derrotas que sufrió el ejército francés, la guerra Franco-Prusiana y la ocupación de París por los nazis, los alemanes cruzaron el arco para celebrar su propia victoria.
Del Arco del Triunfo parten 12 amplias avenidas fruto de la remodelación urbanística llevada a cabo por el prefecto del Sena, Georges Haussmann, siguiendo las indicaciones de Napoleón III, que quería eliminar del centro de París el laberinto de callejuelas que facilitaban la instalación de barricadas y dificultaban la vida social y laboral de la creciente clase burguesa. Aunque desde 1970 lleva oficialmente el nombre de Plaza Charles de Gaulle, popularmente es conocida como Plaza de las Estrellas por las doce calles que parten del arco.
El cortejo fúnebre de Victor Hugo también pasó bajo el arco, y en tono más deportivo, los ciclistas que finalizan el Tour de Francia hacen el último giro de la prueba en su plaza antes de afrontar la meta en la avenida de los Campos Elíseos.
En uno de sus pilares destaca el grupo escultórico conocido como ‘La Marsellesa’, de François Rude. El bajorrelieve representa a una figura alada que conduce a los soldados a la batalla. Un pasadizo subterráneo al final de los Campos Elíseos lleva hasta el arco, y bajo su mirador hay un pequeño museo en el que se cuenta la historia de su construcción.
La audioguia (autoguia) de París sigue en el siguiente capítulo.
CAMPOS ELÍSEOS
Con una longitud de 2 kilómetros, es una de las avenidas más famosas de todo el mundo, que conecta el Arco del Triunfo con la Plaza de la Concordia. Todos los años el Tour de Francia finaliza aquí.
Su nombre procede de la mitología griega, donde se refiere a donde van las almas buenas al morir las personas, es decir, lo que sería el paraíso cristiano, el Cielo.
En la actualidad, a lo largo de sus calles se pueden encontrar tiendas, restaurantes, cines… siendo un gran reclamo para franceses y turistas, además de ser un agradable sitio para pasear con la audioguía (autoguía).
Los orígenes de los Campos Elíseos datan de 1667 cuando Luis XIV encargó a André Le Nôtre realizar la prolongación de los Jardines de las Tullerías. Jacques Hittorff acometió la reforma de esta zona despoblada de París en 1830 con la instalación de farolas de gas, jardines y fuentes, pero fue Napoleón III quien impulsó su transformación más importante. El emperador y último rey de Francia regresó de Londres impresionado por la amplitud de sus zonas verdes y quiso copiar el modelo inglés en París.
En esta época empezaron a representarse obras de teatro, conciertos y panoramas, que eran recreaciones de escenas de batallas.
Durante el Segundo Imperio el distrito VIII se convirtió en el centro internacional de la alta costura, y desde 1871 el Palacio del Elíseo, situado en el número 55, pasó a ser la residencia oficial del presidente de la República.
El canciller Bismark, cuando llegó a París con el ejército prusiano, quedó tan impresionado con la avenida que proyectó una copia en Berlín.
JARDINES DE LAS TULLERÍAS
Catalina de Medici, esposa del rey Enrique II de Francia, tras la muerte de su querido esposo ordenó construir un palacio en 1564 acompañado con unos jardines extensos de estilo florentino, recordando así a su ciudad natal y a su familia, ya que ella era hija de Lorenzo II de Medici.
El nombre de Tullerías hace referencia a las fábricas de "tuiles" o tejas que antes de construir el palacio se encontraban en ese mismo lugar.
En aquella época se celebraban en los alrededores de los jardines fiestas para la alta sociedad parisina, que quedaba totalmente oculta por los muros que rodeaban los jardines.
Estos jardines, que pueden ver con la audioguía ("autoguía") constaban de grandes zonas de césped, arboledas, huertos, fuentes, grutas, una casa de fieras, además de un gran número de estatuas que han llegado hasta nuestros días.
Después de Catalina de Medici el palacio fue habitado por la gran mayoría de los monarcas franceses desde Enrique IV, hijo de ésta, hasta Napoleón III.
Tras el apresamiento de Napoleón III en la guerra Franco-prusiana, siguiendo el llamamiento del pueblo, se creó la Comuna de París, que se oponía a cualquier señal de imperialismo. No duró mucho tiempo, pero se promovieron muchas reformas durante los meses que estuvo resistiendo contra el gobierno en París, y sirvieron de ejemplo para otros muchos revolucionarios en otros países.
El 23 de mayo de 1871 el comandante del destacamento de la Comuna Jules Bergeret, ordenó quemar el Palacio de Tullerías, ya que representaba el poder del gobierno francés al que la Comuna no reconocía. El incendio duró 48 horas arrasando en su totalidad el palacio, sólo los jardines se salvaron.
Los jardines se encuentran entre el Museo del Louvre y la Plaza de la Concordia. Napoleón Bonaparte, dentro de las reformas iniciadas para convertir su palacio en residencia imperial, encargó como entrada a las instalaciones un arco de triunfo en la Plaza del Carrusel. Desde este arco se puede contemplar perfectamente alineados el Obelisco de Luxor y el Arco del Triunfo al final de los Campos Elíseos. El emperador también mandó construir la famosa Rue Rivoli.
Otros ilustres residentes también dejaron su huella en Las Tullerías. Enrique IV proyectó un paseo de moreras con vistas a crear una industria de la seda en Francia. Para Luis XIII fue su jardín de infancia desde los nueve años, y posteriormente lo utilizó para cacerías y como zoo de animales salvajes. El célebre escritor de cuentos infantiles Perrault convenció al superintendente Colbert en 1667 para que descartase su idea de cerrar el parque a los parisinos de a pie.
André Le Nôtre diseño los jardines para ser vistos desde arriba, utilizando la pendiente natural para construir tres terrazas que aportan agilidad al conjunto. Los jardines pueden considerarse un museo al aire libre, donde conviven esculturas de Rodin y Giacometti con los 30 bronces de Arístide Maillol que fueron colocados en 1995.
Los jardines tienen una estrecha relación con el movimiento olímpico. En los juegos celebrados en 1900 fueron escenario de las pruebas de esgrima, competición en la que por primera vez se otorgaron las medallas de oro, plata y bronce a los tres primeros clasificados. En los juegos de 2024 albergaron el pebetero con la llama olímpica.
Desde 1991 están incluidos en el ámbito de protección de la Unesco y son gestionados por el vecino Museo del Louvre.
ÓPERA GARNIER
A mediados del siglo XIX Napoleón III ordenó construir un nuevo edificio para la ópera, para lo cual se celebró un certamen en el que presentaron más de 170 proyectos, y entre ellos se seleccionó el del arquitecto de 35 años Charles Garnier.
En su exterior destaca la fachada decorada con esculturas alegóricas a la Armonía, la Música, el Idilio, la Cantata, el Canto, el Drama, el Baile y la Ópera. Y en su interior, la gran escalera principal y el escenario, que en su momento llegó a ser el más grande del mundo con 49 metros de ancho y 26 de profundidad.
Durante la edificación, Napoleón III ordenó construir una avenida que uniera la ópera con el Palacio de Tullerías, hecho que hizo que muchas familias se quedaran sin hogar y fuera criticado por el pueblo.
Hubo rumores de un posible abandono del proyecto cuando cayó el Segundo Imperio Francés en 1870, durante la guerra Franco-prusiana, tras la captura del emperador Napoleón III en la batalla de Sedán.
Finalmente se decidió continuar, ya que la antigua Ópera de París, conocida como el Teatro de la Academia Real de la Música, fue destruida en un incendio.
En 1875 tuvo lugar una gran inauguración, pero entre los numerosos invitados no se encontraba el arquitecto de la Ópera, Charles Garnier. Debido a su amistad con Napoleón III, el nuevo gobierno de la Tercera República decidió apartarlo.
Para la construcción de la ópera se tardaron 13 años, y su cimentación fue dificultosa, ya que se tuvo que salvar el lago que se encontró en el subsuelo. La esposa del emperador, Eugenia de Montijo, preguntó a Garnier por el estilo del edificio, y este contestó que era estilo Napoleón III.
En el techo hay un gran fresco de Chagall y una lámpara diseñada por Garnier de siete toneladas. En los laterales sobresalen dos pabellones. El pabellón del emperador tenía una rampa para facilitar el acceso directo desde la carroza imperial al palco.
A partir de 1989 la Compañía de Ópera se trasladó a la nueva ópera París-Bastilla, mientras que en el Palacio Garnier se quedó la Academia Nacional de Música y desde entonces se representa básicamente ballet.
El auditorio cuenta con cinco pisos en los que caben poco más de 2.000 espectadores, mientras que el escenario puede acoger a 450 artistas. En la tienda del teatro se puede adquirir la miel que producen las abejas instaladas en los panales del tejado del edificio.
El Fantasma de la Ópera, la famosa obra de Gastón Leroux, fue inspirada en la Ópera Garnier, cuyo audio puede escuchar en esta sección de la audioguía (autoguía).
BASÍLICA DEL SAGRADO CORAZÓN
Esta basílica se edificó para honrar a las 58.000 personas que perdieron sus vidas en la guerra Franco-Prusiana
Se comenzó a construir en 1875 y se tardaron 39 años en terminarla. Para su construcción se utilizó una piedra especial llamada travertino, que consigue mantener su color blanco impecable a pesar de la contaminación y las circunstancias meteorológicas.
Justo encima de la entrada encontramos una estatua de Jesús con una inscripción en latín que dice: “Cor Jesus Sacratissimum”, que se traduce como “El Sagrado Corazón de Jesús”.
En su interior destaca el órgano Cavailé-Coll, el mosaico del ábside, considerado uno de los mayores mosaicos del mundo dedicado a Cristo, y la cripta, que está dividida en tres capillas y alberga la estatua de La Pieta y la capilla dedicada a San Pedro.
La cúpula de la basílica, de 83 metros de altura y 237 escalones, es un excelente mirador donde contemplar la ciudad con la audioguia (autoguia).
Los promotores de la construcción de la basílica fueron dos nobles parisinos, Legentil y Rohault de Fleury. Este último tuvo la idea de financiar el proyecto a través de un pionero ‘crowdfounding’, por el que cada donante vería grabado su nombre y su escudo en la piedra que subvencionara.
El proyecto original, de estilo románico-bizantino, fue del arquitecto Paul Abadie, que concibió el templo como un lugar de peregrinación dada la amplitud de las escalinatas de acceso y la abundancia de capillas. El proceso de cimentación fue muy complicado debido a las lagunas y cavernas del subsuelo, y se tuvieron que excavar 83 pozos para sujetar la estructura. A la muerte de Paul Abadie le sustituyó Lucien Magne, que añadió el campanario. Para subir hasta Montmartre la enorme campana Savoyarde de más de 18 toneladas hubo que utilizar una carreta tirada por 28 caballos.
Para acceder a Montmartre, el punto más elevado de la ciudad, hay que subir 197 escalones o bien utilizar el funicular. En la colina también se puede visitar la iglesia de Saint Pierre, uno de los últimos templos románicos de París.
PALACIO DE VERSALLES
Donde se encuentra actualmente el Palacio de Versalles, en tiempos de Luis XIII había un coto de caza y un pequeño palacio donde dormía el monarca. La ostentosidad por la que se conoce Versalles llegaría mucho después.
Luis XIV decidió instalar en 1682 la corte en el antiguo pabellón de caza de su padre, convirtiendo a Versalles en el centro del gobierno.
Año tras año el palacio y los jardines se fueron modificando y ampliando, siendo residencia real hasta el reinado de Luis XVI.
El Palacio consta de 2300 estancias de las cuales destaca la extraordinaria capilla, los Grandes Aposentos del Rey y la Reina y la Galería de los Espejos, una sala con 73 metros de longitud que posee 375 espejos, donde se puso fin a la Primera Guerra Mundial con la firma del tratado de Versalles.
La decoración de todas las estancias fue muy cuidada, los mejores artistas franceses e italianos de la época participaron en el proyecto. Muebles, esculturas, tapices y pinturas importantes llevadas posteriormente al Museo del Louvre, adornaban las paredes de cada sala del palacio.
En sus jardines de 800 hectáreas podemos pasear con la audioguía ("autoguía") y encontrar gran diversidad de plantas y árboles, además de estatuas, estanques, fuentes y construcciones. Destacan el Gran Trianón, un pequeño palacio de mármol rosa donde Napoleón residió un tiempo, o el Dominio de María Antonieta, lugar en el que la esposa de Luis XVI se aislaba de la corte para llevar una vida sencilla y campestre.
En el palacio llegaron a convivir más de 10.000 personas, ya que Luis XIV hizo trasladarse hasta Versalles a la corte y a los funcionarios de la administración central. El Rey Sol quería dar así a conocer a toda Europa la grandeza de su monarquía absolutista y evitar también las conspiraciones de los cortesanos al tenerlos más controlados.
La cercanía era tal que el monarca se hacía acompañar por sus cortesanos desde la mañana a la noche. A las ocho y media de la mañana el primer ayuda de cámara pronunciaba la frase “Señor, es la hora”, y a partir de ahí tenía lugar la ceremonia ‘lever du roi’ en la que varios miembros de la corte presenciaban las rutinas matutinas del rey. La ‘coucher du roi’ marcaba el final de la jornada, simbolizando el ocaso del sol, y Luis XIV permitía que algún cortesano seleccionado asistiera a la cámara real mientras se desvestía.
Los artífices principales de su proyecto fueron los arquitectos Le Vau y Mansart, el paisajista Le Nôtre y el pintor Le Brun. Luis XIV estaba tan orgulloso de su jardín que llegó a escribir una especie de guía para su visita.
Tras la Primera Guerra Mundial Versalles sufrió una grave crisis de financiación que fue solventada gracias a importantes aportaciones del multimillonario norteamericano Rockefeller.
En la actualidad se celebran espectáculos en la Capilla Real, la Ópera Real y la Academia Ecuestre, y desde mayo a octubre los domingos se recrean las fiestas de la época con el encendido de sus 32 estanques y fuentes acompañado de conciertos de música barroca.
PALACIO Y JARDINES DE LUXEMBURGO
Este palacio en origen era un hotel propiedad del duque François du Luxembourg, quien le dio su nombre. María de Medici, al ser asesinado Enrique IV, su marido, decidió alejarse de la corte e instalarse aquí, para lo cual el hotel comenzó a reformarse en 1615 para transformarse en un palacio con sus jardines, al más puro estilo francés.
Al ir anexando los terrenos de alrededor, entre ellos un convento de monjes cartujos, los jardines crecieron considerable hasta las 22 hectáreas.
El palacio fue decorado con pinturas traídas del Louvre y frescos de Delacroix. Su ostentoso aspecto duró hasta que estalló la Revolución Francesa, cuando fue utilizado como prisión.
Durante la Segunda Guerra Mundial se usó como cuartel general de la fuerza aérea nazi y se construyó un bunker en el jardín.
Hoy en día es un lugar de descanso para parisinos y turistas, donde uno se puede tumbar en el césped a tomar el sol con la audioguia (autoguia), jugar al tenis, montar en tiovivo, realizar cursos de arboricultura o apicultura, o navegar barcos de vela a escala en su estanque.
Además, el Palacio de Luxemburgo es la sede del senado francés desde los años sesenta.
Mucho antes de que el Senado francés se instalase en la época moderna en el palacio, Napoleón Bonaparte encargó al arquitecto Jean Chalgrin una reforma para dar cabida a los 80 miembros de su Senado Conservador.
Tras la caída del emperador en 1814 tomó el relevo de este órgano la Cámara de los Pares. Para poder albergar al Senado actual en 1958, hubo que excavar dos niveles subterráneos y construir un edificio anexo al otro lado de la calle, que está comunicado mediante un túnel.
La reina regente María de Médici tenía nostalgia del palacio florentino de Pitti donde pasó su infancia y pidió al arquitecto Salomon de Brosse que construyera una mansión de ese estilo, pero solo pudo disfrutar cinco años de su nueva residencia, ya que su hijo Luis XIII la obligó a exiliarse en 1630.
Los jardines están inspirados en el jardín florentino Boboli, con una parte de estilo francés y otra inglés. En ellos destaca la Fontana de Médici y una pequeña réplica de la Estatua de la Libertad obra de Auguste Bartholdi. En los Juegos Olímpicos de 1900 fueron escenario de la prueba de palma larga, un deporte de origen francés en el que se impulsaba la pelota con la mano o con palas muy rudimentarias.
MUSEO DE ORSAY
El museo se encuentra en la antigua estación de tren Orsay, inaugurada en el año 1900 con motivo de la Exposición Mundial de París.
Después de la Segunda Guerra Mundial, el espacio quedó abandonado y el estado francés quiso derruirlo, pero en 1977 se planteó el poner en la vieja estación un museo que guardara obras del siglo XIX.
En la colección del Museo de Orsay podemos ver con la audioguía (autoguía) pinturas impresionistas y postimpresionistas, además de esculturas, artes decorativas, fotografías y elementos arquitectónicos. Los artistas que más destacan en su interior son Renoir, Cézanne, Gauguin, Monet, Van Gogh o Seurat.
La bóveda de cristal y acero que cubre la sala central hace que se guarde el encanto de la antigua estación y se ilumine toda la sala con luz natural.
Los fondos del Museo de Orsay, que provienen del Museo de Luxemburgo, del Jeu de Paume, del Louvre y del Museo Nacional de Arte Moderno, están estructurados siguiendo un orden cronológico. En la planta baja se muestran obras del periodo entre 1848 a 1870, unos años en los que aún no había surgido el rompedor movimiento del impresionismo pero en el que había autores que empezaban a apartarse de las tendencias oficiales que marcaba la exposición anual que financiaba el Estado. Estos primeros pasos hacía el cambio se pueden apreciar en ‘Almuerzo sobre la hierba’ y ‘Olimpia’ de Manet, en ‘Mujeres en el jardín’ de Monet, o en ‘La familia Belelli’ de Degas.
Pasamos directamente a la planta superior que alberga parte de las obras que revolucionaron la pintura entre 1874 y 1886, con nuevas técnicas y nuevos encuadres. Renoir, Monet y Pissarro se aliaron para oponerse al Salón anual, reuniendo sus cuadros en el Salón de los rechazados, y otros muchos artistas les siguieron. Degas con su novedoso empleo del pastel, Gaugin con sus paisajes tropicales fruto de su devoción por la Polinesia, o Toulouse-Lautrec y su fascinación por la vida nocturna parisina, entre otros.
En la planta intermedia se exponen cuadros, esculturas y artes decorativas de distintas tendencias del siglo XIX como el modernismo, naturalismo, simbolismo y el realismo.
PLAZA DE LA CONCORDIA
Siguiente parada de la audioguía (autoguía), es la segunda plaza más grande de toda Francia. Se construyó en 1757 con el nombre de Plaza de Luis XV. Para conmemorar la mejora del rey tras su enfermedad; de hecho, no sólo se dio su nombre a la plaza, sino que también se colocó una estatua ecuestre en medio de ella.
Durante la Revolución Francesa esta plaza fue el escenario de más de 1200 decapitaciones. se colocó una guillotina para ejecutar a aquellos que fueran en contra de la revolución. Algunos personajes decapitados fueron el rey Luis XVI, la reina María Antonieta, Robespierre, la princesa Isabel de Francia o Madame du Barry.
En 1792 la estatua fue derribada y rebautizaron a la plaza con el nombre de "Plaza de la Revolución".
Cuando terminó la etapa más oscura de la revolución, denominada la época del Terror, en 1795, se decidió volver a cambiar de nuevo el nombre de la plaza, para simbolizar una reconciliación. Se le otorgó el nombre de la Plaza de la Concordia.
Hoy en día en medio de la plaza se encuentra un obelisco egipcio de 23 metros de altura y 280 toneladas. Está decorado con jeroglíficos que celebran el reino del faraón Ramsés II. Este obelisco fue un regalo del gobierno egipcio a Francia en el siglo XIX.
La Plaza de la Concordia mide 210 metros de largo por 360 metros de ancho. Su arquitecto, Ange-Jacques Gabriel , concibió un espacio diáfano para no tapar las vistas que desde el Palacio de las Tullerías se tienen de la avenida de los Campos Elíseos.
El proyecto de Gabriel solo contemplaba dos edificios de piedra idénticos en un lateral de la plaza separados por la Rue Royale. A un lado se alza el Hótel Crillon, uno de los más antiguos y lujosos del mundo, y en el que la reina María Antonieta se reunía con sus amistades. Al otro lado se encuentra el Hôtel de la Marina, que sirvió inicialmente como guardamuebles de la familia real, después durante 226 años fue sede del Ministerio de la Marina, y en la actualidad está gestionado por el Centro Nacional de Monumentos. Este palacio no ha servido de alojamiento público a lo largo de su historia, al contrario que su edificio gemelo.
A ambos lados del obelisco central hay dos fuentes alegóricas a la navegación marítima y fluvial. La plaza es escenario del desfile militar por el día de la Fiesta Nacional el 14 de julio, fecha en la que se conmemora la toma de La Bastilla en 1789.
PONT DE L'ALMA
En este puente, desde el siglo XIX, la población medía la crecida del río Sena: en la única pilastra que toca el agua hay una estatua de un soldado de infantería. Cuando el agua tocaba los pies del soldado, las vías de las orillas se tenían que cortar, y si el agua llegaba a los muslos el río dejaba de ser navegable.
A finales de enero de 1910, tras meses de lluvias, el río Sena inundó París y los túneles del metro. Miles de parisinos tuvieron que ser evacuados de sus casas en botes. Entonces el agua llegó hasta los hombros de la estatua, 6 metros por encima del nivel normal. Para moverse por la ciudad se tuvieron que construir pasarelas de madera. Las inundaciones duraron 35 días.
Desde este puente con la audioguia ("autoguia") se puede ver el túnel donde la princesa Diana de Gales perdió la vida. Justo en la parte superior encontramos la Llama de la Libertad, réplica a tamaño real de la que lleva en la mano la Estatua de la Libertad de Nueva York. Data de 1989, coincidiendo con el 100 aniversario del primer periódico en inglés publicado en París. La llama se convirtió en un monumento no oficial de Diana de Gales después de su muerte en 1997.
Su nombre hace referencia a la batalla de la guerra de Crimea que tuvo lugar en el río Almá entre las tropas rusas y las de la alianza anglo-franco-otomana. El arquitecto fue Charles-Marie Gariel y fue inaugurado por Napoleón III en 1856. En la margen izquierda del Sena se puede visitar el museo del alcantarillado de París y el museo etnológico del muelle Branly-Jacques Chirac.
El puente más antiguo y más largo de la ciudad es el Pont Neuf. Fue el primero que no tenía casas, el primero en construirse enteramente con piedra y donde se colocaron las primeras aceras de París. Enrique III colocó la primera piedra y Enrique IV lo inauguró en 1606.
BASÍLICA DE SAINT-DENIS
Desde la muerte de Hugo Capeto, rey durante el siglo X, la basílica ha sido el lugar elegido para dar sepultura a la monarquía francesa.
Debido a esto, los reyes antes de partir a una nueva batalla acudían a la basílica a orar y a coger la oriflama, la bandera que simbolizaba a la abadía francesa de Saint-Denis.
Durante la Revolución Francesa las tumbas de los monarcas fueron profanadas, y sus restos mortales acabaron en una fosa común hasta 1817, cuando los huesos se identificaron y recolocaron en sus tumbas correspondientes. Los restos que no pudieron ser identificados permanecen en el gran osario situado en la cripta de la basílica.
Algunos de los personajes históricos que podemos encontrar en su interior son Luis VIII el León, Felipe IV el Hermoso, Carlos V el Sabio, Isabel de Baviera, Ana de Austria o María Antonieta. En total 42 reyes, 32 reinas y 63 príncipes y princesas descansan en esta basílica.
Según cuenta la leyenda, Saint Denis, primer obispo de París y patrón de Francia, fue decapitado hacia el año 250 por negarse a renegar de su fe. Sobre el cementerio galo-romano donde se colocó su tumba se erigió una capilla en su honor, que posteriormente fue transformada en iglesia por Santa Genoveva en el siglo V. El templo fue consagrado por Carlomagno en el año 775, época de la que se conserva la cripta carolingia.
En 1136 el abad Suger inició la transformación del antiguo edificio carolingio en basílica. Saint Denis fue modelo para las grandes catedrales europeas del siglo XII por sus grandes dimensiones y por reunir los elementos que darían origen al estilo gótico.
A mediados del siglo XIX los arquitectos Debré y Viollet le Duc acometieron la restauración de la basílica, que se encontraba muy dañada. Incluso hubo que derribar la Torre Norte tras ser alcanzada su aguja por un rayo. En 1966 la basílica se convirtió en catedral.
La audioguia (autoguia) sigue en el próximo apartado.
NOTRE DAME (tras el incendio)
El 7 de diciembre de 2024 volvía a celebrarse una misa en la Catedral de Notre Dame apenas cinco años y medio después del incendio que el 15 de abril de 2019 destruyó la aguja, el ‘bosque’ formado por las vigas de madera de la cubierta, y la bóveda de piedra sobre el centro del crucero. La caída de madera y mampostería, y el agua derramada por los bomberos, también causaron daños en el interior del templo.
La reconstrucción, en la que participaron más de 2.000 personas, costó 700 millones de euros, sufragados por los 840 millones recaudados de los más de 340.000 donantes.
En primer lugar y durante 20 meses se llevó a cabo la retirada de las 200 toneladas de andamios derretidos que estaban instalados para la restauración prevista antes del incendio de la aguja y de las placas de plomo que cubrían el tejado. Además, se tuvieron que consolidar los 28 arbotantes exteriores que sostienen las bóvedas.
El gallo original, símbolo de Francia que coronaba la flecha, se conservará en el museo de la catedral ya que resultó seriamente dañado tras su caída. La nueva veleta tiene unas alas de fuego simbolizando el resurgir del Ave Fénix, y conserva en su interior las reliquias del gallo primitivo y una lista con los nombres de los participantes en la reconstrucción.
Para la renovación de la cubierta se ha tenido que recurrir a 175 bosques de Francia y a más de 30 carpinteros con técnicas antiguas y hachas copiadas de las usadas en el siglo XII.
Los escombros han sido tratados como restos arqueológicos para su recuperación, y expertos geólogos se han encargado de encontrar piedra semejante a la original. Además se ha descubierto la fórmula del mortero utilizado inicialmente que otorga a la estructura flexibilidad y facilita el reparto de las cargas. Al no contar con los planos originales, se ha escaneado la mampostería con drones y cámaras 360 para tener una imagen 3D del templo.
Los escultores han reproducido 12 gárgolas nuevas, un ángel de la resurrección y 4 quimeras. Las 16 estatuas de los apóstoles y los evangelistas, que se salvaron del incendio ya que fueron retiradas cuatro días antes para su restauración, lucen ahora su color original. El interior de la catedral es ahora menos oscuro, ya que también se ha eliminado la suciedad acumulada en la piedra, que ha recuperado una blancura no vista desde la última limpieza a fondo realizada a mediados del siglo pasado.
El sistema de pulverización de agua con el que han sido dotadas la flecha y la cubierta evitarán que las llamas vuelvan a dañar este icónico templo.
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