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INTRODUCCIÓN
¡Bienvenidos a Venecia! Con esta audioguía vamos a descubrir los principales puntos de interés que no os podéis perder. Hablamos de una ciudad vertebrada por 150 canales, cruzados por 400 puentes, en la que se levantan centenares de palacios y decenas de museos, y que llegó a tener más de doscientas iglesias, de las que hoy se conservan aproximadamente la mitad.
Venecia es la capital de la región italiana del Véneto, que consta de unas 120 islas. A mediados del siglo V, los ataques de Atila y de sus tropas invasoras obligan a los vénetos a refugiarse en los pequeños islotes que sobresalen del terreno pantanoso de la laguna.
Empiezan a surgir los primeros asentamientos. Para levantarlos, se gana terreno al mar creando islas artificiales, sobre las que se construyen casas sostenidas por pilotes de madera. Entre finales del siglo VII y principios del siglo VIII, un miembro de la población local asume el título de Magister Militum, un cargo que precede a la figura del dux. Con este nombramiento, Venecia sienta las bases de lo que acabará siendo una república poderosa. El dux, o dogo en dialecto veneciano, fija su residencia en Rialto. En aquella época, este núcleo principal de población se conoce como Rivo Alto, nombre que mantendrá hasta bien avanzado el siglo X.
Comienza entonces la etapa más próspera de la República de Venecia, impulsada por la libertad comercial y el aumento de su potencia marítima. El dux alcanza el pleno poder frente al imperio bizantino; al mismo tiempo, se consagra por segunda vez la Basílica de San Marcos y se construye el Arsenal.
La ‘Serenissima’, como se conoce a la República de Venecia, consigue importantes enclaves en Oriente gracias a su participación en las Cruzadas. En paralelo, expande su territorio en la Italia peninsular, reforzando así su poder político.
En la segunda mitad del siglo XV empieza su decadencia, provocada por el auge del Imperio turco y por la entrada de Portugal y España en la ruta comercial a las Indias.
Los venecianos y sus visitantes tienen que estar diariamente pendientes de las alertas sobre el flujo de la marea alta, especialmente en los meses de otoño e invierno. Durante un par de horas al día, el agua inunda las calles unos pocos centímetros antes de volver a retirarse.
Cuando la cota del agua supera los 110 centímetros respecto al nivel cero de referencia, medido en la Punta de la Salud, se considera ‘acqua alta’. Este fenómeno ocurre muy rara vez, ya que deben coincidir otros factores, como que sople el viento siroco y estén activas las corrientes del Adriático. La Plaza de San Marcos suele ser la zona más afectada, al estar construida a un nivel más bajo que el resto de la ciudad y la subida del caudal de los canales dificulta en ocasiones el paso de los barcos bajo los puentes. Para mitigar este fenómeno natural, Venecia cuenta con el sistema MOSE, formado por 78 compuertas hidráulicas situadas en las bocanas de la laguna.
El Gran Canal, en forma de S invertida, es la avenida principal de la ciudad con 4 kilómetros de longitud y una anchura que oscila entre los 70 y los 30 metros. El poeta británico del Romanticismo Lord Byron acostumbraba a regresar a su residencia a nado tras sus salidas nocturnas, en una época en la que, sin duda, las aguas estarían más limpias que en la actualidad.
Conocido popularmente como ‘Canalizzo’, el Gran Canal divide Venecia en dos partes; la oriental, en la que se encuentran los distritos o ‘sestieres’ de Cannaregio, Castello y San Marco, y la occidental, con los barrios de Dorsoduro, Santa Croce y San Polo.
SAN MARCO
Estamos en el ‘sestiere’ más conocido y más visitado de Venecia. Aquí se encuentran algunos de sus principales puntos de interés, como la Basílica de San Marcos con su campanario independiente, la Plaza de San Marcos, el Palacio Ducal y el Puente de Rialto.
La Merceria es la calle que une la Plaza de San Marcos, sede de los poderes religiosos y políticos de Venecia, con Rialto, el antiguo centro económico y comercial de la ciudad.
La pequeña plaza que da acceso al muelle de San Marcos se denomina Piazzeta. Dos columnas monolíticas enmarcan lo que fue, en sus orígenes, la principal puerta de entrada a Venecia por mar. Los capiteles bizantinos de las columnas sostienen una escultura del león de San Marcos y una estatua de San Teodoro, el primer patrón de la ciudad.
En el lado opuesto al canal, la Piazzeta está delimitada por la fachada oeste del Palacio Ducal y la Librería Sansoviniana. Este edificio fue proyectado por Sansovino para albergar los cerca de mil códices griegos y latinos donados por el Cardenal Bessarion. Hoy en día, la colección de este sabio bizantino se conserva en la Zecca, edificio que acoge la Biblioteca Marciana.
PLAZA DE SAN MARCOS
Es la única plaza de la ciudad, el resto de espacios abiertos se denomina campo o ‘campiello’. En el siglo IX, lejos de ser el centro turístico actual, era una zona de huertos regados por el arroyo Batario, que posteriormente es soterrado para la construcción de la plaza.
La primera iglesia de San Marcos está dedicada a San Teodoro, el patrón de la ciudad. Junto a ella se levanta el antiguo castillo ducal, con sus torres y murallas. En 1723 el convento de San Zaccaria y sus jardines dan paso a la remodelación y ampliación de la plaza para convertirla en el centro neurálgico de la ciudad.
La plaza tiene forma irregular, 82 metros de ancho en el lado este, el de la basílica y el Palacio Ducal, y 57 metros en el margen oeste, con una longitud de 175 metros.
En la cara norte se sitúan las Procuratie Vecchie, y frente a ellas, las Procuratie Nuove, utilizadas por Napoleón como residencia durante la ocupación francesa. En la arista oeste de la plaza se erige el Ala Napoleónica.
BASILICA DE SAN MARCOS
Con la llegada de los restos de San Marcos en el año 828 se construye la primera basílica. Según se cuenta, unos comerciantes venecianos sacaron de Egipto el cuerpo del evangelista escondido en un barril de manteca, para eludir la inspección de los guardianes musulmanes.
La primera basílica queda destruida tras el incendio del Palacio Ducal, provocado por el motín del año 976, y la segunda basílica se consagra dos años después. El edificio actual data del siglo XI, y presenta planta griega con cinco cúpulas. Su fachada tiene dos alturas, ambas divididas por cinco arcos de medio punto.
En la primera planta los semicírculos de los arcos están decorados con mosaicos que reproducen escenas de la vida de San Marcos. La entrada al templo, bajo el arco central, está flanqueada por esculturas románicas del siglo XIII.
La segunda planta tiene esculturas góticas en su arco central y los mosaicos representan pasajes bíblicos.
En el siglo XIII, cuatro caballos de bronce traídos de Constantinopla son instalados en la terraza de la cubierta de la basílica. Napoleón se lleva la cuadriga bizantina tras conquistar Venecia, y no será devuelta hasta 1815. Los que se muestran ahora en su primer emplazamiento son copias, los originales están en el Museo de San Marcos.
Venecia pasa a ser una sede episcopal independiente, ya que hasta ese momento está bajo la tutela de los Obispados de Grado y Aquilea. Este templo se convierte en el principal centro de culto católico veneciano, y además de recibir el nombramiento de basílica, también se le otorgan los títulos de catedral e iglesia patriarcal.
Una ley de la República veneciana impone a los mercaderes y comerciantes más ricos de la ciudad hacer donaciones para decorar la basílica. El templo también se enriquece con piezas saqueadas en las incursiones militares por el Mediterráneo. Es por ello que, siendo su tendencia artística claramente bizantina, su variedad de estilos y materiales le confiere un carácter propio y ensalza su belleza.
El pórtico de la basílica, también llamada iglesia de oro, está recubierto por un mosaico del siglo XVII que representa el levantamiento del cuerpo de San Marcos.
Nos dirigimos ahora con la audioguia al interior, donde predomina la penumbra debido a que fueron tapiadas muchas de las ventanas de la planta baja. La luz que permite contemplar los más de 4.000 metros cuadrados de mosaicos entra por las bóvedas del techo. El suelo está ondulado ya que los pilotes que sostienen el templo han ido cediendo con el paso de los años.
La Pala D’Oro es un retablo de oro engastado con tres mil piedras preciosas, 80 esmaltes y 250 paneles de oro, situado detrás del altar principal. Data de 1345 y representa a Cristo, la Virgen y los evangelistas.
El ‘Campanile’, el campanario que se alza de forma independiente junto a la basílica, se reconstruye tras su derrumbe en 1902. Con sus 98 metros de altura, ofrece unas impresionantes vistas de la ciudad.
PALACIO DUCAL
Hoy, la Casa Ducal es un museo dedicado a la historia del pueblo de Venecia. Durante siglos, fue la residencia del dux y el lugar donde se reunían el Gran Consejo y los senadores, y donde se recibía a las grandes personalidades. El servicio secreto y los tribunales también tenían sus dependencias en el palacio.
Esta fortificación de estilo gótico custodia el patrimonio artístico atesorado durante siete siglos por sus dogos, los magistrados supremos que a lo largo de la historia gobernaron la República veneciana.
La fachada rosada se posa sobre una arcada con capiteles medievales. Está construida con la técnica de inversión de masas, lo que da la sensación de que unas columnas tan finas no podrían sostener el conjunto.
La imponente escalera de los gigantes, con estatuas de Marte y Neptuno obra de Sansovino, conduce hasta las ‘logias’ o galerías. Aquí se encuentra la llamada boca de la verdad o del león, un buzón en el que los ciudadanos podían depositar denuncias contra otros vecinos. Estas acusaciones fueron anónimas hasta el siglo XIV.
El palacio exhibe obras, entre otros, de Tintoretto, Tiziano y Veronés. De este último destaca ‘El Paraíso’, el mayor lienzo del mundo, con unas dimensiones de 22 metros por 7, expuesto en la Sala del Gran Consejo.
La parte principal del palacio está ocupada mayoritariamente por las dependencias del dux, que no las podía abandonar sin permiso. Quien no tuvo que esperar a una autorización para escapar del palacio fue el aventurero Giacomo Casanova, que se fugó saltando por los tejados de la prisión de los piombi, llamada así por encontrarse bajo el tejado de plomo del palacio. Las celdas denominadas pozzi (o pozos) estaban al nivel del agua y en ellas se encarcelaba a los reos más peligrosos.
El Puente de los suspiros cruza el río del Pallazo y conecta el Palacio Ducal con las prisiones nuevas.
PUENTE DE RIALTO
El Puente de Rialto se construye entre 1588 y 1592 por Antonio da Ponte, en el mismo lugar donde en el siglo XII se alzaba el Puente de la Moneda. Hasta el siglo XIX fue el único punto para cruzar sobre el Gran Canal. Posteriormente se construyeron otros tres, el de la Constitución, el de los Descalzos y el de la Academia.
El puente en su mayor parte es de piedra y cuenta con un solo arco. Su estructura imita a la de su predecesor de madera, con dos rampas inclinadas que confluyen en un pórtico central y dejan un vano de 7,5 metros de altura, suficiente para el paso de los galeones.
En los laterales se disponen doce cubículos, rematados con arcos de medio punto, que albergan comercios. Con sus 48 metros de longitud, el puente une el Mercado de Rialto con las calles aledañas a la Plaza de San Marcos.
Merece la pena recorrerlo a pie y también cruzarlo navegando, para disfrutar ambas experiencias y apreciar la diferencia de perspectivas.
LA FENICE
En 1774 el teatro de ópera más importante de Venecia, el San Benedetto, fue destruido por un incendio. Tras la reconstrucción se produjo una disputa entre la familia propietaria y la compañía que lo gestionaba, la Noble Sociedad de Escenógrafos. Los poderosos Venier se quedaron con el edificio y los administradores decidieron edificar otro teatro en el campo San Fantin, cuyo nombre hace referencia al Ave Fénix y su resurgimiento de las cenizas.
El nuevo recinto, financiado por una empresa de fabricantes de cajas, es obra del arquitecto Gianantonio Selva. Desde su inauguración en 1792, esta catedral de la ópera ha visto pasar por su escenario a los más prestigiosos directores de orquesta, como Karajan, Stravinsky o Bernstein, y a los mejores intérpretes del ‘bel canto’, como María Callas, Luciano Pavarotti o Alfredo Kraus.
Giuseppe Verdi inició su colaboración con La Fenice en 1844, donde estrenó La Traviata y Rigoletto, y en 1930 La Bienal de Venecia celebró el primer Festival Internacional de Música Contemporánea.
El teatro es también un lugar de visita aunque no se asista a una representación, por su elegante decoración interior, donde destacan el atrio, el vestíbulo, las Salas Apolíneas y la logia real de las galerías superiores. También acoge exposiciones temporales y una permanente dedicada a la diva María Callas.
La Fenice sufrió dos incendios en 1836 y en 1996 con sus correspondientes remodelaciones. El último incendio parece que fue provocado por dos electricistas que no iban a poder terminar a tiempo un trabajo. Aldo Rossi fue el encargado de la reconstrucción respetando el estilo anterior, fiel al lema “como era, donde estaba”.
MUSEO CORRER
El museo acoge la colección sobre la historia política y cultural de Venecia donada a la ciudad por Teodoro Correr en 1830. El edificio ocupa la antigua Ala Napoleónica, erigida sobre la iglesia de San Geminiano, derribada en 1808, y parte de las Procuratie, que fueron las antiguas oficinas y residencias de los altos funcionarios de la República.
El Ala Napoleónica une la Procuratie Vecchia con la Nuova. Conjuntamente al Museo Correr se visita el Museo Arqueológico y la Zecca, sede de la Biblioteca Nacional Marciana. De este edificio Palladio dijo que era la obra más bella construida desde la antigüedad. La Zecca o Casa de la Moneda fue realizada por Sansovino entre 1557 y 1566. Este edificio de dos plantas, situado al lado de la Librería, sobre el muelle de San Marcos, tiene aspecto de fortaleza, ya que estaba destinado a guardar el oro de la ciudad.
La biblioteca, creada a partir de la donación del Cardenal Bessarion en 1468 de unos mil textos griegos y latinos, hoy alcanza los 900.000 volúmenes gracias a las aportaciones posteriores.
DORSODURO
El ‘sestiere’ de Venecia situado más al sur, delimitado por el Gran Canal y el Canal de la Giudecca, es un barrio que destaca por la riqueza artística que atesoran sus iglesias y museos. Gran cantidad de estas obras se pueden contemplar en la llamada ‘Milla de los Museos de Dorsoduro’. El nombre de este distrito significa en italiano espalda dura, y puede aludir a la dureza del terreno arcilloso sobre el que se levanta el barrio.
El Campo de Santa Margarita, punto de encuentro de los universitarios para sus salidas nocturnas, reúne durante el día puestos de pescado, fruta y verdura. Los ‘zattere’, al sur del barrio, son ahora un paseo de unos dos kilómetros. Anteriormente acogían los almacenes de sal y el antiguo muelle donde se descargaba la madera. Este paseo ofrece excelentes vistas de la Isla de la Giudecca y una zona de descanso para tomar un café o uno de sus famosos helados en las muchas terrazas junto al agua.
GALERÍA DE LA ACADEMIA
Un decreto napoleónico de 1807 traslada la Academia de Pintores y Escultores de Venecia, fundada en el siglo XVIII, del barrio de San Marco a la Iglesia de Santa María de la Caridad y al Convento de los Canónigos Lateranenses. Con este traslado adquiere el estatus de Centro educativo de la Academia de Bellas Artes de Venecia.
Al principio solo se guardan los trabajos de los alumnos, pero la colección crece gracias a donaciones y adquisiciones, lo que hace necesarias varias reformas del edificio, realizadas entre otros por Giorgio Massari, Andrea Palladio y Giovanni Selva.
Aunque inicialmente su propósito es la adquisición de obras de artistas italianos y extranjeros para servir de aprendizaje y ejemplo a sus alumnos, a partir de finales del siglo XIX se centra en autores locales. La galería reúne la colección de pinturas de artistas venecianos más importante del mundo abarcando cinco siglos, del XIV al XVIII. ‘La Tempestad’ de Giorgione y ‘La Piedad’ de Tiziano forman parte de su colección. También se expone la polémica ‘Cena en casa de Leví’, inicialmente titulada ‘La última cena’, que llevó a su autor, Veronés, ante la Inquisición por representar perros y borrachos junto a los apóstoles.
PUNTA DELLA DOGANA
Este punto estratégico divide el Gran Canal del Canal de la Giudecca.
La Dogana del Mare tuvo que ser trasladada desde el Arsenal al extremo occidental de Dorsoduro por el auge de la actividad comercial de la ciudad. Estos almacenes, construidos en 1677 por Giuseppe Benoni, funcionaron como aduana hasta la década de 1980, y tras ser adquiridos por la Fundación Pinault en 2009 acogen exposiciones temporales.
Al lado de la Dogana se encuentra el Seminario Patriarcal, un antiguo convento barroco diseñado por Baltasar Longhena en el siglo XVII. Este edificio empezó a recibir obras de arte tras el decreto de Napoleón que ordenó la supresión de iglesias y conventos a principios del XIX. También acoge la Pinacoteca Manfrediana, legado del marqués de Manfredini.
MUSEO PEGGY GUGGENHEIM
El Palacio Venier dei Leoni también es conocido como el palacio inacabado, ya que solo consta de una planta de las cuatro proyectadas. Fue adquirido como residencia por Peggy Guggenheim, heredera del magnate estadounidense fallecido en el naufragio del ‘Titanic’. En este museo se exhibe su colección de más de 200 esculturas y pinturas europeas y norteamericanas de la primera mitad del siglo XX, que cuenta con obras cubistas, futuristas, expresionistas y surrealistas de artistas como Picasso, Pollock, Kandinsky, Dalí o Miró.
La mecenas, que escapó de París días antes de la ocupación nazi, se casó en segundas nupcias con el pintor surrealista Max Ernst, lo que la ayudó a ampliar sus contactos en el mundo artístico. Peggy está enterrada junto a sus adorados perros, bajo las esculturas de Giacometti que adornan el jardín de su palacio.
IGLESIA DE SAN SEBASTIÁN
Este templo renacentista de una sola nave es fundado por monjes ermitaños de San Girolamo en el siglo XV. Entre 1505 y 1548 es reformado por Antonio Scarpagnino. El abad Bernardo Torlini encarga un ciclo pictórico a Paolo Caliari, un pintor de Verona conocido como el Veronés, cuyos restos reposan en esta iglesia a petición propia. Según la leyenda, se refugia en ella tras ser acusado de asesinato.
El pintor trabaja durante tres décadas en este templo, encargándose además del diseño del órgano, cuyos parapetos están decorados con escenas de la vida de Jesús. El techo recrea escenas de la vida de Esther, y sobre el altar mayor puede verse una ‘Madonna en gloria con santos’. También cabe resaltar un ‘San Nicolás’ de Tiziano.
BASÍLICA DE LA SALUD
La ‘Serenissima’ encarga a Baldassare Longhena la construcción de este templo, situado en la zona de la Punta della Dogana, en agradecimiento a la Virgen por el fin de la epidemia de peste que asola la ciudad en 1630.
Longhena invierte 50 años en terminar la obra, en la que proyecta una planta octogonal a modo de corona para la Virgen, que sirve de base a su cúpula descomunal. El exterior está decorado con grandes volutas, y desde las escalinatas de acceso se tiene una buena panorámica del Palacio Ducal. En la sacristía de este templo barroco podemos encontrar obras de Tiziano y Tintoretto.
Cada 21 de noviembre se celebra la fiesta de la Madonna della Salute, con una procesión que parte de la Plaza de San Marcos y finaliza en la iglesia tras cruzar un puente temporal realizado con barcos. El escritor Henry James era un gran admirador de este templo.
CA’ REZZONICO
En uno de los palacios más bellos sobre el Gran Canal se puede contemplar cómo vivía la nobleza en el ‘Settecento’, entre frescos de Tiepolo en los techos, pinturas de Longhi en los muros, y obras de Canaletto o Rosalba Carriera colgando de las paredes. Los suelos de mármol y la prolongada columnata que conduce al Gran Canal reflejan su distinción.
El palacio fue construido por Baldassare Longhena por encargo de la familia Bon. En 1751 pasó a manos de la famila Rezzonico tras la quiebra de sus primeros propietarios. Giorgio Massari fue el elegido para finalizar el palacio, en el que entre otras personalidades vivieron el poeta Robert Bowning o el músico Cole Porter.
SAN POLO
El barrio más pequeño y más céntrico de la ciudad cuenta con la plaza más grande de toda Venecia, el campo de San Polo, donde se alza la Iglesia de San Pablo Apóstol y antiguamente se realizaban juegos taurinos.
Este ‘sestiere’ fue uno de los primeros en ser habitados, de ahí sus laberínticas e intrincadas calles y su alta densidad de casas. Está unido a San Marco por el Puente de Rialto. Dan colorido y ambiente a esta zona la ‘Pescaria’, el mercado de pescado, y la ‘Erbaria’, el mercado de frutas y hortalizas.
En su antiguo barrio rojo está el Puente de las tetas, que debe su nombre a que las prostitutas enseñaban sus cuerpos semidesnudos desde las ventanas de los edificios cercanos para atraer a la clientela.
En el campo de San Giacomo de Rialto se encuentra ‘El Gobbo de Rialto’, una estatua de mármol de una figura masculina arrodillada, que sostiene a su espalda una escalera a la que se subía un funcionario para informar a los ciudadanos de los decretos y sentencias.
IGLESIA DE SAN POLO
Levantada en el siglo IX por orden del dux Pietro Gradenico, mantiene la disposición original de tres naves, típica de la arquitectura veneciana-bizantina. Conserva además una bóveda de madera del siglo XV, a pesar de las reconstrucciones llevadas a cabo en los siglos XV y XVIII.
Entre sus muros se encuentran ‘La última cena’ y ‘La ascensión de la Virgen’ de Tintoretto, y un retablo de Veronés sobre los desposorios de la Virgen María. Destacan los catorce cuadros del ‘Vía Crucis’, una obra maestra del siglo XVIII realizada por Giandomenico Tiepolo.
CASA DE CARLO GOLDONI
El palacio también conocido como ‘Centanni’ data del siglo XV y es de estilo gótico-veneciano. Fue la sede de una academia artística y literaria cuando la familia Centanni vivía en la casa como inquilina. En 1707 nació en este palacio el gran dramaturgo Carlo Goldoni. En 1953, tras ser donado a la ciudad y restaurado, el edificio pasó a albergar el Museo Goldoni y un centro de estudios teatrales.
Visualmente destaca su fachada tríptica sobre el canal, con ventanas de cuatro luces o cuatro paneles.
BASÍLICA SANTA MARÍA GLORIOSA DEI FRARI
Esta iglesia forma parte de un complejo monástico levantado entre los siglos XIV y XV por los franciscanos. El estilo gótico-tardío franciscano se refleja en la austera fachada de ladrillo visto. Solo tres pináculos coronan la parte superior y tres estatuas flanquean el arco de la entrada.
El templo, en el que se cree que está enterrado Tiziano, se divide en tres naves y siete capillas. En el altar mayor se exhibe ‘El retablo de la Asunción’, una de las obras maestras del final de la carrera de Tiziano. También podemos contemplar el ‘Tríptico de la Virgen con el Niño’ de Giovanni Bellini, obra maestra de la pintura veneciana del siglo XV. En el exterior destaca su campanario de terracota, de 70 metros de altura, el segundo más alto de la ciudad después del de San Marcos.
SCUOLA GRANDE DI SAN ROCCO
La Scuola se funda en 1478 por los hermanos de San Roque, dedicados a atender y consolar a los enfermos de la peste, siguiendo el ejemplo del santo al que muestran devoción.
Tras el aumento del número de hermanos, el Consejo de los Diez de la ‘Serenissima’ la declara ‘Scuola Grande’. Por este motivo, en 1517 se encarga a Bartolomeo Bon la construcción de una nueva sede, finalizada entre otros por Scarpagnino. El resultado es una mezcla de los estilos renacentista y del barroco, consecuencia de la larga duración de las obras.
En 1564 se convoca un concurso para la decoración del edificio, que gana Tintoretto. El pintor y sus alumnos realizan el famoso ciclo pictórico con episodios del Antiguo y Nuevo Testamento, así como otras pinturas con escenas de la vida de Cristo.
SANTA CROCE
Es un barrio tranquilo, en la medida de lo posible en una ciudad tan visitada como Venecia. Su nombre proviene de una antigua iglesia, demolida para dar paso a los jardines de Papadoli, que en el siglo XIX albergaron un zoológico y un jardín botánico con especies salvajes.
La Piazzale Roma, con su estación de autobuses, es el centro de comunicaciones por carretera de Venecia con la península. Este ‘sestiere’ está unido a la estación de tren de Santa Lucía por medio del Puente de la Constitución, obra de Calatrava.
FONDACO DEI TURCHI (Fontego dei Turchi)
El palacio primero sirvió de residencia a la aristocracia desde el siglo XIII al XV, para luego pasar a ser la sede del Museo de Historia Natural a finales del siglo XVIII. Cuenta con una importante biblioteca y atesora más de dos millones de piezas, como los animales exóticos traídos por los expedicionarios venecianos encabezados por Marco Polo. La institución científica lleva a cabo importantes estudios sobre la laguna y su fauna.
IGLESIA DE SAN GIACOMO DALL’ORIO
El templo, situado en el campo de San Giacomo dall’Orio, data probablemente del siglo IX o X, y se cuenta entre las iglesias más antiguas de Venecia. Tanto el campo como la iglesia deben su nombre a una planta de laurel, el ‘orio’, que crecía alrededor.
San Giacomo no adquirió la estructura actual con planta de cruz latina y capillas laterales hasta el siglo XIII. De esta época se conserva el campanario románico. Su exterior es sobrio, mientras que el intrincado interior cuenta con un techo de madera de vigas vistas en forma de barco invertido. El espacio central se cierra con un magnífico artesanado del siglo XIV. Su sacristía alberga pinturas del Renacimiento, de autores como Schiavone, Veronés y Palma el joven.
CANNAREGIO
Es el distrito situado frente al continente y el principal punto de entrada a Venecia tras la construcción del puente ferroviario a mediados del siglo XIX. Se caracteriza por sus ‘campi’ pequeños como los de Sant Alvise, dei Mori y del’Abbazia, además de ser el lugar donde se estableció el gueto judío.
En este barrio nació el viajero más famoso de Venecia, Marco Polo, y se cree que está enterrado en la Iglesia de San Lorenzo. La parte occidental del ‘sestiere’ está separada por el Canal Regio o de Cannaregio, el segundo más importante después del Gran Canal.
La mayor extensión del barrio permitió un trazado urbanístico más rectilíneo que en el resto de Venecia y muchas de sus casas cuentan con un pequeño jardín o huerto.
GUETO JUDÍO
Los judíos no tenían permitida la entrada a la ciudad hasta el siglo XIV. Durante el Renacimiento italiano, entre los siglos XIV y XVI, se les autorizó para ejercer las profesiones de edición de libros, medicina, comercio y banca, actividades en las que destacaron hasta que el papa Julián lo prohibió.
En 1516 se ordenó a toda la comunidad judía que se instalara en el ‘Ghetto nuovo’, la fundición nueva. Con ello nace el barrio judío más antiguo de Europa y se populariza el término ‘gueto’, que se exportó al resto del continente.
Durante el día los judíos podían circular libremente identificándose al llevar un gorro o una insignia amarilla. En 1541 llegaron más judíos expulsados de la Península Ibérica, que fueron realojados en el ‘Ghetto vechio’. El hacinamiento de la población hizo que el barrio creciera a lo alto, con edificios de hasta siete plantas y techos bajos.
La sinagoga levantina, de 1538, es la única de las cinco del gueto con edificio propio y la más lujosa. Mussolini deportó a la mayoría de sus residentes a campos de concentración en 1943, de los que solo regresaron 37, según recuerda un monumento del barrio.
CA D’ORO
El palacio, construido en la primera mitad del siglo XV por el rico comerciante Marino Costarini, mezcla los estilos bizantino y gótico-veneciano y recuerda a la residencia de los dogos. Consta de tres plantas, una distribución arquitectónica muy extendida en Venecia. La fachada, realizada en 1430 por Giovanni y Bartolomeo Bon, padre e hijo, estuvo originalmente recubierta de oro, de ahí el nombre del palacio. Destaca el mosaico del suelo, que imita los pavimentos de las basílicas paleocristianas. El brocal del pozo, realizado por Bartolomeo Bon en el siglo XV, tuvo que ser recomprado a un anticuario para poder devolverlo a su emplazamiento original.
Actualmente es la sede de las Galerías Giorgio Franchetti. El barón Franchetti adquirió el edificio en 1895, y en 1916 lo donó al Estado junto con su colección de arte.
Entre las obras expuestas en la Galería Franchetti destacan el famoso ‘San Sebastián’, de Andrea Mantegna, y los frescos de Giorgione y Tiziano realizados para el Fondaco dei Tedeschi. La colección incluye además pinturas de autores no italianos, entre ellos Van Eyck y otros representantes de la escuela holandesa del siglo XVII.
CA’ VENDRAMIN CALERGI
La familia Loreda encargó a Mauro Codussi la construcción de este palacio cuya fachada de mármol blanco da al Gran Canal. Actualmente el edificio de estilo renacentista es la sede del casino y del Museo Wagner, ya que el famoso compositor alemán tuvo su residencia en este palacio, donde falleció en 1883.
IGLESIA DE LA MADONNA DELL’ORTO
El primitivo templo del siglo XIV, de estilo gótico veneciano, fue reformado cien años después. La iglesia estuvo dedicada en un principio a San Cristóbal, pero una imagen milagrosa de la Virgen con el niño encontrada en un huerto cercano le dio su actual nombre. La sencilla fachada de terracota está dividida en tres partes correspondientes a las tres naves del interior. En él destacan la renacentista capilla Valier, con ‘La Madonna’ de Giovanni Bellini, y la capilla Contarini, con el retablo de San Juan Bautista, de Giambattista Cima da Conegliano. La cúpula en forma de bulbo, obra de Bon, remata el campanario de principios del siglo XVI.
Está considerada la iglesia del pintor Jacopo Tintoretto, aquí enterrado, ya que vivía cerca y realizó numerosas obras para su decoración, entre las cuales se encuentran ‘La santa Inés’, ‘La presentación de la Virgen’, ‘La adoración del becerro de oro’ y ‘El juicio final’.
CASTELLO
Es el ‘sestiere’ más extenso, popular y animado, y el único que no tiene salida al Gran Canal. Cuenta con dos espacios verdes, los Giardini Pubblici por un lado, obra de Napoleón, ocupados en sus dos terceras partes por la Bienal, y por otro lado, La Pineta de Santa Elena, también conocida como Parco della Rimembranza.
El barrio de Castello fue uno de los primeros núcleos urbanos habitados de la ciudad. Por este motivo, la Basílica de San Pietro di Castello albergó la sede patriarcal, el principal centro religioso de la ciudad, hasta que en 1807 Napoleón la trasladó a San Marcos. El Arsenal, erigido en el siglo XII para la construcción de la poderosa flota veneciana, divide en dos el barrio.
La riva degli schiavoni delimita Castello por el sur. Se trata de un amplio paseo que nace de la parte trasera del Palacio Ducal y finaliza en los Giardini Pubblici.
ARSENAL Y MUSEO HISTÓRICO NAVAL
El Arsenal, símbolo del poder militar de la República de Venecia, se halla en el extremo oriental de la ciudad en una situación privilegiada para controlar la laguna. La instalación ocupa más de 40 hectáreas y está amurallada y rodeada de canales. Ha sido restaurada y actualmente es un complejo militar al que está prohibido el acceso.
Un ‘vaporetto’ pasa por el canal interno y permite ver algunos de sus edificios, como el que albergaba ‘El Bucintoro’, el galeón en el que el dogo se hacía al mar el día de la Ascensión en la Festa della Sensa. En esta ceremonia, el dux lanzaba un anillo al agua, acto que simbolizaba el desposorio de la ciudad con el mar.
El arco triunfal de la entrada renacentista está coronado por el león de San Marcos. Los barcos atravesaban el puente del Arsenal, que era móvil, para adentrarse en el ‘Arsenal Vecchio’. El ‘Arsenal Nuovo’ fue construido entre los siglos XIV y XV.
El Museo Histórico Naval, levantado sobre un antiguo granero del campo de San Biagio, es un edificio del siglo XV con cinco plantas y 42 salas, en el que se pueden ver trofeos, maquetas de barcos y embarcaciones pesqueras a tamaño real.
En 1577 fue la sede del Maggior Consiglio, el principal órgano de gobierno de la ciudad, que tuvo que ser trasladado temporalmente a causa del incendio del Palacio Ducal.
PALACIO QUERINI STAMPALIA
El palacio data del siglo XVI y fue remodelado en el siglo XVIII. Desde 1869 es la sede de la fundación del mismo nombre creada por el conde Giovanni, tras la donación de la colección de arte y la mayoría de los enseres de la familia. Los muebles, espejos, lámparas de Murano, globos terráqueos y porcelanas del siglo XVIII y del periodo neoclásico reflejan el ambiente que se vivía en el palacio. Entre 1807 y 1850, fue la residencia de los patriarcas de Venecia. Este entorno aristocrático se recrea para los visitantes gracias a las actividades de interpretación que promueve la fundación del museo.
Esta pinacoteca reúne obras pictóricas de maestros venecianos como Bellini, Tiepolo, Palma el viejo y el joven, Strozzi o Longhi. La fundación conserva 67 obras del pintor barroco Gabriele Bella. A parte de exposiciones temporales, el edificio alberga una biblioteca con cerca de 400.000 volúmenes.
GIARDINI PUBBLICI Y LA BIENAL
Los jardines se construyen a instancias de Napoleón, que ordena el derribo de edificaciones religiosas y el soterramiento del canal formado por el río de Castello. De esta intervención surge la Vía Garibaldi, la avenida más amplia de Venecia que conecta con la Isla de San Pietro.
La Bienal de Venecia nace en 1895 y, pese a su nombre, no se celebra cada dos años. En los años impares la muestra se dedica al arte y tiene lugar entre junio y octubre. En los años pares, entre septiembre y noviembre, el certamen se centra en la arquitectura.
En el siglo XIX la Bienal pasa a celebrarse en la parte oriental de los jardines en un antiguo edificio destinado a conciertos. Desde 1907, los países participantes construyen sus propios pabellones, que en la actualidad llegan a la treintena.
IGLESIA DE SANTA MARÍA FORMOSA
Situada en el campo del mismo nombre y rodeada de varios palacios de estilos diversos, la leyenda cuenta que al obispo San Magno se le apareció una imagen especialmente hermosa de la Virgen, formosa en latín, de donde procede el nombre del lugar. El templo actual fue edificado sobre otro anterior del siglo XII por Mauro Codussi a finales del siglo XV. Presenta planta de cruz latina y un campanario añadido con posterioridad. Entre las obras que atesora destacan ‘El martirio de Santa Bárbara’, de Palma el Viejo; ‘La Virgen con niño y san Domingo’, de Giambattista Tiepolo, y el tríptico de ‘La Virgen de la Merced’, de Bartolomeo Vivarini.
PALACIO GRIMANI
El edificio, originalmente residencia de la familia Grimani, se renueva en el Cincuecento y se decora con frescos, mármol y estucos. Una escalera monumental, obra de Federico Zuccari, conduce al primer piso. Allí se encuentran ‘Los camerinos de Callisto y de Apollo’, con estucos de Giovanni da Udine y frescos de Francesco Salviati, así como la sala del comedor, que conserva sus suelos originales y unas espléndidas chimeneas.
La Tribuna fue construida para exhibir la mayoría de las 130 esculturas de mármol de origen griego y romano de la colección familiar. Estas obras fueron donadas a la ciudad por el cardenal Giovanni Grimani y se reparten ahora entre el Museo Arqueológico y la Librería Marciana.
BURANO
Esta isla se sitúa a 8 kilómetros al nordeste de Venecia, a 40 minutos de travesía en ‘vaporetto’ desde Cannaregio, y destaca visualmente por sus casas de colores vivos. La tradición cuenta que los pescadores de la isla las pintaron así para poderlas divisar desde sus barcos cuando regresaban de pescar.
En el siglo XVI se desarrolló el arte del encaje favorecido por la esposa del dux, Elisabetta Morosini. Los bordados de Burano adquirieron tal fama mundial que el rey Luis XIV prohibió su importación en Francia y montó una industria propia para copiarlos. En el siglo XIX se crearon en la isla varias escuelas de encajes para relanzar esta actividad, a la que está dedicado el Museo del Merletto, en el Palacio del Podestà.
La plaza principal homenajea al músico Baldassare Galuppi mediante un museo dedicado a su figura. En ella se encuentra también la Iglesia de San Martino, que acoge ‘La Crucifixión’, una obra de juventud de Giambatistta Tiepolo fechada en 1725.
MURANO
También conocida como la isla de la luz, es la más cercana a Venecia y de una estructura urbanística muy similar. Inicia su época de esplendor en el siglo XIII, cuando adquiere cierta independencia de la República. En los siglos XV y XVI los nobles y burgueses construyen sus palacios en la isla.
Los maestros del cristal ya trabajan en Venecia en el siglo X, y por temor a que sus altos hornos provocasen incendios en una ciudad construida en gran parte sobre madera, se trasladan en el siglo XIII a Murano. Estos artesanos sopladores del vidrio tienen el privilegio de emparentar con la nobleza, pero no pueden emigrar de Venecia para evitar que su arte sea copiado en otros territorios.
En el Palacio Giustiniani se encuentra el Museo del Vetro, fundado en 1861, donde se explica cómo trabajaban estas familias de artesanos.
La Basílica dei Santi María e Donato, de estilo románico-bizantino, y construida sobre un templo anterior, presenta un fuerte contraste: el ábside, más cercano al canal, está rícamente decorado con su mosaico dorado de la Virgen, mientras que la fachada que da al campo del interior de la isla es mucho más sobria.
Tras el altar se guardan los huesos de un dragón que, según la leyenda, mató San Donato. El pavimento conserva un bello mosaico del siglo XII, y destaca también el campanario románico.
La Iglesia de San Pietro Martire recompensa al visitante con pinturas de maestros venecianos como Jacopo y Domenico Tintoretto, Giovanni Bellini, Paolo Veronés y Bartolomeo Vivarini.
SAN GIORGIO MAGGIORE
Esta isla pertenece al ‘sestiere’ de San Marco, del que la separan las aguas del Canal de la Giudecca. En ella se alza la Iglesia de San Giorgio Maggiore, terminada en 1610. Su fachada de piedra blanca de Istria, obra de Andrea Palladio, parece surgir de las aguas.
Para salvar la diferencia de altura entre la nave central y las laterales, Palladio recurrió a la técnica de la superposición de dos templos clásicos, con un frontón triangular para coronar la nave y medio frontón para los laterales. Cuatro columnas gigantes sobre pedestales y dos nichos con esculturas de San Giorgio y San Stefano decoran la portada.
Su campanario, coronado también con piedra de Istria, tiene 60 metros de altura, con lo que ofrece una privilegiada vista de Venecia y su laguna.
El interior, con nave central y dos laterales, es muy luminoso gracias a sus grandes vanos. Dos obras tardías de Tintoretto, ‘La recogida del maná’ y ‘La última cena’, flanquean el altar.
Detrás del templo se encuentra el antiguo monasterio del siglo X, reconstruido en el siglo XIII, que da cobijo a la excelsa biblioteca de Longhena con sus más de cien mil volúmenes. El monasterio servía de hospedaje a los peregrinos que volvían de Tierra Santa y a los políticos que visitaban la República. Cada 26 de diciembre recibía la visita del dux y su séquito. Hoy, el edificio es gestionado por la Fundación Cini.
Merece la pena visitar su jardín laberíntico y el claustro de los cipreses.
EL LIDO
Esta isla situada a 1,5 kilómetros de Venecia, unos 15 minutos en barco, ejerce de barrera entre la laguna y el mar abierto. Gran parte de sus 12 kilómetros de largo y hasta 4 de anchura, están ocupados por sus playas, la mayoría privadas, situadas en su vertiente con vistas al Adriático. En la punta noreste el Fuerte de San Nicolás defendía la entrada al puerto del Lido y, por extensión, a la ciudad de Venecia.
A finales de agosto, y durante dos semanas, el Lido acoge la Mostra de Venecia, el festival internacional de cine. Antes de la construcción de su actual sede en 1936, el certamen tenía lugar en el Hotel Excelsior.
El Hotel Bains, también situado en el Lungomare Guglielmo Marconi, sirvió a Visconti para rodar su adaptación cinematográfica de la famosa novela de Thomas Mann ‘Muerte en Venecia’.
En la isla de Pellestrina, estrecha franja de tierra al sur del Lido, el geógrafo Vicenzo Coronelli idea en el siglo XVIII unos muros de contención, construidos con bloques de piedra blanca de Istria, que son conocidos como ‘murazzi’. Pellestrina es la isla habitada más alejada de Venecia.
GIUDECCA
Esta isla, situada frente al ‘sestiere’ de Dorsoduro, era también conocida como ‘spina longa’ por su forma alargada. Un importante juicio -giudicato significa sentencia en italiano- celebrado en el siglo IX, condenó a varias familias de la nobleza a exiliarse a la isla, donde se les adjudicaron terrenos. En el siglo XVI se convierte en el destino preferido de la élite de la ciudad para establecer segundas residencias en zonas verdes, mientras que en el siglo XIX acoge una poderosa industria militar con sus enormes y feas fábricas. Estos edificios, ya en desuso, están siendo reconvertidos en talleres para los artistas venecianos.
La Iglesia del Redentor se inicia por Andrea Palladio en 1577 como agradecimiento por el fin de una epidemia de peste, y se finaliza por Antonio da Ponte en 1592. Presenta muchas similitudes con San Giorgio Maggiore, ya que ambas comparten arquitecto. Ejemplos de este parecido son la fachada con dos templos clásicos superpuestos y la cercanía de la cúpula del crucero con la entrada para dar profundidad al coro.
El tercer sábado de julio se celebra la ‘festa del redentore’, con una peregrinación de los fieles desde las ‘Zattere’, en la orilla opuesta del canal de la Giudecca, hasta la iglesia, atravesando un puente provisional formado por barcos.
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